Es el reflejo del tiempo, el trabajo y esfuerzos esculpidos por el paso de los años en nuestro cuerpo.
Es redescubrir que no hemos perdido sino ganado en conciencia, aceptación y madurez, valorando la experiencia adquirida en nuestra vida.
Es desnudarnos en cuerpo y alma, mostrar nuestra belleza tímida al natural dejándonos ver tal como somos.
Es entender que estamos hechos de logros, caídas, fracasos, pasiones, encuentros y despedidas, y que hay mucha belleza en ese camino lleno de aprendizajes, que nos han dejado tatuado para siempre.